Testamento de valores
Lo más valioso de mi vida, indudablemente mi mayor tesoro, la única herencia real que dejo al mundo son mis tres hijas y sus descendientes.
En este pensamiento abierto final no me quisiera quedar corta con los conceptos que se refieren a legar algo a alguien y menos tratándose de mi prolongación en este mundo, mis adoradas hijas.
Este pensamiento es para toda aquella persona que lo quiera poner en práctica, pues no se limita a que yo en lo personal entere a los lectores lo que quiero legarles a mis hijas:
- Sean sencillas y amables con todos, no hagan distinciones de clase, de color de piel, de religión ni de nacionalidad.
- Su trabajo háganlo con honestidad y constancia. Y si el trabajo que efectúan es para otros, con más razón. Podemos fallar con nosotros mismos, pero con los demás no debemos.
- Hagan de cada momento de sus vidas un tiempo valioso y hermoso. Aprendan a contemplar la creación con los ojos que puedan mirar el vínculo que tenemos con Dios.
- No guarden rencores ni resentimientos al prójimo, sean cuales fueren sus errores, no vale nada el ir acumulando lo negativo.
- Perdonen y olviden lo más pronto que puedan, porque si se tardan, le quitarán tiempo de alegría a sus vidas.
- Aparten la cólera e ira de sus vidas, no se expresen con palabras y acciones descompuestas, o palabras altivas e injuriosas.
- Aparten la soberbia y la altivez, éstas sólo nos producen apetito desordenado de ser preferido a otros.
- Actúen con sinceridad, con sencillez, libres de fingimiento.
- Compartan con el que tiene menos, abarquen desde las palabras, lo económico, lo espiritual, lo saludable. Lo que puedan compartir. En el compartir está el conseguir un aliado, un amigo y está también la satisfacción de poder hacerlo, pues el que da, es el que tiene más de todo, es el privilegiado.
- Respeten a los viejos, en ellos está acumulada la experiencia, el sufrimiento, la alegría y la sabiduría.
- Consuelen a los enfermos.
- No le teman a la muerte, pues sólo es el capítulo final de cada vida.
- Únanse a causas y grupos que estén interesados en erradicar la miseria.
- Sirvan siempre a los ideales, a las virtudes, al bien.
- No se enorgullezcan de lo que hacen, por bien hecho que esté, pues mañana habrá quien lo haga mejor.
- Recuerden a diario que todo es pasajero, momentáneo, que la vida pasa despacio, pero el tiempo nunca para.
- No se queden estancadas en una actitud de dolor o amargura, porque siguiendo este patrón, se perfeccionará esa actitud y pudieran quedarse ahí por el resto de sus vidas.
- No se crean que tienen la posibilidad de resolverlo todo..., hay problemas de la vida que no tienen solución, acéptenlos como parte misma del existir.
- Critíquense a sí mismas, a nadie más.
- No hagan un hábito de los errores, pudieran quedarse viviendo en ellos.
- No digan "no haré esto o aquello", porque, sin darnos cuenta, lo estamos haciendo.
- La riqueza material no es la respuesta. Sentirse bien económicamente, no es resolver el problema del "ser", es un paliativo, es gratificante en algunos momentos, pero no resuelve lo interno, lo del corazón, lo del alma, lo de la conciencia, lo de la existencia, de lo que nos trasciende y no podemos comprender.
- Tengan fe en Dios y actúen conforme a Él le gustaría.
- Sean éticas, morales y justas con todo y con todos, principalmente con ustedes mismas.
- Sean productivas, sin apasionarse hasta el grado de forzar la vida y dejar de vivirla.
- No corran, la meta es la misma para todos, ya llegará su tiempo.
- Expresen su amor por algo o alguien, no se lo guarden para un momento mejor, éste pudiera no llegar. A los que han muerto ya no les podemos expresar nuestro amor.
- No se sientan solas, así estamos todos, ocúpense de disfrutar su soledad.
- Lean, escuchen, estudien, háganse sabias, en la sabiduría se siente la proximidad de Dios.
- No inventen formas para sufrir. El sufrimiento surge inesperadamente, aprendan a sentirse bien con ustedes mismas.
- No dejen que piensen por ustedes, piensen por sí mismas, pensar no cuesta, ni duele, piensen..., piensen el ser que ustedes quieren ser, marquen un sendero y vayan por él.
- La vida es el presente, es lo único de lo que podemos considerarnos dueños. El pasado pasó, el futuro no existe. Disfruten lo que tienen.
- Establezcan un patrón de conducta intachable.
- Sean ustedes mismas su afán, mujeres vivas, mujeres felices.
Evangelina Elizondo
Pensamiento abierto
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